Nombre: 九龙壁 (Pronunciación: Jiǔlóng Bì)
Precio de entrada: gratis.
Tiempo recomendado para la vista: 1 hora.
Tipo de atracciones turísticas: Edificios con valor arquitectónico e histórico.
Horario: 15 de abril-15 de octubre 8:30-18:00; 16 de octubre-14de abril 8:30-17:00.
Ubicación: Calle Dadong No.18, Distrito Pingcheng, Datong, Provincia de Shanxi.
Si has leído nuestro contenido anterior, ya sabrás que el dragón es el animal que simboliza el poder imperial y el número nueve significa infinidad. ¿Y qué representa un muro con nueve dragones esculpidos? Por supuesto la presunción del poder supremo de la corte imperial, sobre todo, de los emperadores.
Existen tres muros de nueve dragones considerados los más famosos a nivel nacional: el que se encuentra en el parque de Beihai en Pekín, el que se sitúa en la Ciudad Prohibida, y el que vamos a dar a conocer enseguida.
Obviamente, la pared de nueve dragones que llama más atención sería la que está en la Ciudad Prohibida, no obstante, esa obra de arte de fama no es la protagonista de este artículo. La pared de nueves dragones de Datong (una ciudad en el norte de la provincia de Shanxi), con 45,5 metros de largo, 8 metros de alto y 2,02 metros de espesor, se convierte en la pared más antigua, también la más grande y refinada de su tipo.
Como ya sabemos, las construcciones de este estilo generalmente aparecen en el centro de poder, o mejor dicho, en la capital de la dinastía correspondiente. Es que eran consideradas como un privilegio de los emperadores y en ningún caso podía existir nada que las superara en escala. ¿Pero por qué hay una pared de nueve dragones asentada en una ciudad lejos de la capital (Nanjing era la capital en aquel tiempo) y quién era su dueño?
Las obras comenzaron en el año de 1392 bajo la dinastía Ming (1271-1368). Su dueño era el príncipe Dai, Zhu Gui, el XIII hijo del primer emperador de esa dinastía. Esta pared al principio era un muro biombo, servía para bloquear las miradas fuera de su residencia, comúnmente asentado detrás de la puerta principal. Hoy en día, se sitúa en el pleno centro de la ciudad Datong, entre las calles animadas y los lugares más concurridos, enfrente del Palacio de príncipe Dai. Hay que tomar en cuenta que el Palacio de príncipe ya es una reconstrucción de las ruinas. Pero afortunadamente, la pared se conservaba en muy buen estado hasta la fecha, así nos permiten contemplar esta obra sobresaliente de pura belleza.
Orientada hacia el norte, con nueve dragones vívidamente esculpidos, la pared está hecha en azulejos vidriados. En total se usaron 426 azulejos, lo cual en la antigüedad era sumamente caro. Cada uno de los dragones es diferente, pero lo común es que todos están jugando con una perla. Al lado del animal legendario, hay patrones de árboles, pastos, rocas, montañas, pastos y ríos que enriquecen la escultura. Los colores que se ven en la pared son amarillo (representa el poder imperial), azul (representa el cielo), verde (representa el agua o mar) y blanco (representa las nubes).
Regresando al tema de la razón de su fundación. Se rumora que había una vez cuando la esposa del mismo Zhu Gui visitó la residencia de su hermano, el príncipe heredero que se llamaba Zhu Di (pocos años después ascendió al trono de emperador), vio un muro de nueve dragones llamativo ahí y le dio envidia. Al regresar a casa, propuso a su marido que también edificara una pared de este estilo, pero debería ser mucho más magnífica. Aunque pareciese absurda, su propuesta fue aceptada, pero quizás hay que agradecerle por su loca idea, pues hoy podemos sentir y gozar de una obra maestra de escultura. Además de eso, construida en una ciudad que está lejos del centro de poder y no fue muy afectada por las guerras durante varios siglos, lo que facilitó su conservación.